Domingo Barthe

Texto de una producción gráfica inserta en una edición sobre diversas empresas. Contiene datos que no figuran en otras publicaciones.
El papel de esta publicación es de diario y de mala calidad; y esta en mal estado, quebradizo.

(Tradução da introdução via IA: Texto de uma produção gráfica incluída em uma edição sobre várias empresas. Contém informações não encontradas em outras publicações.
O papel utilizado para esta publicação é papel jornal de má qualidade e está em mau estado, quebradiço).

“Entre los millares de extranjeros que se incorporaron a la vida de actividad del país aportando la contribución de sus energías y su trabajo constante, muchos han logrado escalar la empinada cuesta que conduce a la fortuna, para lograr en su vejez una tranquilidad merecida, exenta de las tribulaciones y los desgastes que produce la propia dirección y administración de intereses cuantiosos. Tal finalidad constituye el estímulo de la mitad de la humanidad que ambiciona triunfar.
Sin embargo, pocos son los que después de haber conquistado una firme situación pecuniaria que los coloca al abrigo de cualquier quebranto, prosiguen la tarea con el mismo entusiasmo y la misma decisión inicial, no por el espíritu de acumular mayor riqueza, sino para engrandecer la propia obra y seguir aportando al progreso general del país el factor principal de los grandes recursos atesorados.
Este es el caso de D. Domingo Barthe, esforzado hombre de negocios que después de cincuenta años de labor mantiene en actividad sus grandes capitales, en beneficio de la tierra que ha recompensado sus afanes, del fisco, pues sus empresas se traducen en fuentes de recursos, y de varias regiones del país, porque fomentan su progreso y proporcionan trabajo a millares de familias.
Natural de Pau (Francia), vino a la república en el año 1867.
Sus primeras ocupaciones en esta capital, después de haber concurrido a la escuela dos o tres años para aprender el idioma, fueron la venta de yerba mate, por cuenta de una casa que se dedicaba exclusivamente a ese artículo, hasta fines de 1870, que pasó a la vecina República del Paraguay, como empleado en una casa comercial e industrial yerbatera en Villa Concepción, donde permaneció hasta el año 1875. De esta fecha data el primer negocio que estableció por su cuenta propia en aquel mismo punto, donde continuó hasta fines de 1876 en que, durante la administración de Jovellanoa, se intentó establecer en la vecina república el estanco de la yerba mate, cueros y tabacos, que eran los artículos con que comerciaba especialmente. Ante ese tem………. la existencia de mercaderías generales de su negocio, permutándolas por yerbas y tabacos, se trasladó a esta capital y vendió esos productos en pesos moneda corriente de aquella época.
Como esa moneda no circulaba más que en el país, y se le convenía salir de él por ese motivo, inició averiguaciones para buscar una región donde se produjeran yerbas y maderas, habiendo sabido por un diputado nacional por Corrientes, que el territorio de Misiones le ofrecía innegables ventajas. En virtud de eso informe realizó compras en remates de mercaderías generales, en las que invirtió la mayor parte del capital del que disponía en moneda corriente y con aquellas se trasladó a Posadas, habiendo pasado en el viaje verdaderas penurias de todo género, por falta absoluta de vías de comunicación, tanto terrestres como fluviales.
Llegado a Posadas, en marzo de 1877, y no estando suficientemente surtido con las mercaderías que había llevado, las dejó en depósito, volviendo a Rosario de Santa Fe, donde completó su provisión, pagando en dinero oro que guardaba de sus transacciones en el Paraguay.
Estableció su casa en Posadas bajo su sola firma, hallándose esa población compuesta por aquel entonces nada más que por algunos ranchos. Simultáneamente se estableció en Villa Encarnación (Paraguay), siempre dedicado especialmente a la explotación de yerba mate y madera,
siguiendo en esta forma hasta el año 1880, en cuya época ya su capital era superior a 200.000 $.
En 1883 hizo su primera compra de campo en la República del Paraguay, poblándolo con 2500 cabezas de ganado vacuno. Continuó más tarde comprando propiedades, a medida que se lo permitía la marcha siempre próspera de sus negocios, efectuando la mayor parte de estas adquisiciones en Buenos Aires.
Aún cuando la razón social se modificó primero por el rubro de Barthe y Ayala, desde el año 1892 al 94, más tarde Barthe, Arrillaga y Cía, desde 1984 al 97, y por último, Barthe Hnos., hasta el 1898, ninguno de los componentes reforzó el capital. Las diferentes participaciones que ha dado en sus negocios a sus colaboradores, representan más de 2.000.000 $ de capital retirado por los mismos.
En 1887, compró los primeros buques de la sociedad anónima Alto Paraná y en 1893 mandó construir el primer vapor, continuando en este orden de propósitos hasta invertir la suma de 2.000.000 de pesos. En la actualidad su flota está compuesta por 25 buques de diferentes tonelajes, que suman en conjunto 5000 toneladas de registro, teniendo establecidos servicios regulares de paquetes entre el puerto de Buenos Aires y Posadas hasta Iguazú, embarcaciones que hacen la navegación de los ríos Paraná, Paraguay y Alto Paraná.
Posee en el puerto de Posadas un taller mecánico y varadero para construcción y reparación de buques y aserradero de maderas en general, en el que tiene invertido más de 300.000 $, y donde encuentran ocupación permanente más de 200 obreros. En dicho establecimiento se construyen buque y vapores para la navegación local.
En junio de 1896 estableció su molino de yerba mate en Buenos Aires, con capacidad para elaborar 8.000.000 de kilogramos anuales. En 1898 instaló el de Rosario de Santa Fe, con capacidad para 5.000.000 de kilogramos anuales. Anteriormente, en 1887, había habilitado el de Posadas, con capacidad para elaborar 3.000.000 de kilogramos.
El Sr. Barthe tiene empleados en edificaciones en Buenos Aires, Rosario, Posadas y Encarnación (Paraguay), más de 2.000.000 de pesos, sin contar las de los diferentes establecimientos de producción y explotación.
Ha hecho construir más de 600 kilómetros de camino de penetración en la selva, a fin de poder extraer los productos, teniendo instalados aserraderos, campos artificiales y distintos depósitos y plantaciones de cereales y forrajes en general sobre las mismas vías, en sus establecimientos, que abarcan una extensión de 800 leguas, pobladas con cerca de 15.000 cabezas de ganado, amén de los animales necesarios para el servicio y arrastre de los productos.
En los bosques sostiene alrededor de 3000 hombres, con sus familias correspondientes, que se ocupan en el talaje de arboledas y preparación de las maderas.
En junio de 1913 estableció la colonia Barthe, con una extensión de 400 kilómetros cuadrados, teniendo en la actualidad 33 familias allí radicadas. Hay más de 1000 hectáreas de plantaciones de maíz, porotos, bananas, piñas, patatas, batatas, tabaco y arroz. En esa colonia se ha iniciado ahora el cultivo del algodón; posee allí un aserradero movido por fuerza hidráulica y molino para harina de maíz, hotel de inmigrantes con capacidad para 46 personas, escuela propia, con maestro costeado por los mismos colonos, etc. A éstos se les venden las tierras que ocupan, en mensualidades y en lotes de 30 hectáreas.
Desde el año 1907 tiene establecida otra sucursal en Apóstoles (Misiones).
Tan proficua y consistente ha sido la labor de este incansable industrial, que muchos autores que han escrito sobre temas chaqueños y misioneros, le han dedicado párrafos entusiastas.
Hablando de él, dice M. Jules Huret, en su libro de “La Argentina”:
“… Citaré entre ellos a D. Domingo Barthe, quien llegó en 1867, sin fortuna, procedente de la región vasco-francesa, donde era un simple obrero, poseyendo hoy 35.000.000 de francos. Es al mismo tiempo comerciante, industrial, armador, naviero y banquero, teniendo en el Brasil y en el Paraguay 750.000 hectáreas de tierra, de la cual una parte importante produce yerba mate. (Téngase en cuenta que el departamento francés del Paso de Calaia, sólo tiene 663.000 hectáreas).
“Le ví aquella noche. Es un hombre de unos 55 años, ágil, de rostro enjuto, tez encarnada y de mirada clara y viva. Yo le rogué que me contara algo de su pasado, y él lo hizo brevemente. A los 12 años, llegó a la Argentina con un pariente, procedente de Bayona y sin un céntimo.
“Permaneció tres años en casa de una de sus hermanas en Buenos Aires, y a los 15 años entró como empleado en la tienda de un vendedor de yerba mate con 80 francos por mes. A los 21 años lo abandonó para trabajar por su cuenta. Había hecho algunos ahorros con los cuales compró yerba mate y tabaco que vendía. Sus primeros negocios le proporcionaron un capital de 20.000 francos, que fue el origen de su fortuna. Hizo el tráfico de la yerba mate, de cueros, de tabaco, de maderas, desde Buenos Aires a Posadas y viceversa. A los 26 años compró 5000 hectáreas donde echó 2000 vacas. Las 5000 hectáreas se convirtieron en 50.000 y sus ganados aumentaron de igual modo. A los 35 años compró 255.000 hectáreas.
“Hoy es el primer propietario de Misiones. Habiendo rehusado últimamente 25.000.000 de francos que le ofrecía una compañía inglesa por la totalidad de sus bienes.
“Ha creado un astillero de construcciones navales y un servicio de navegación fluvial sobre el Paraná. Se alaba de no haber tomado dinero a préstamo ni de bancos, ni de particulares, y de haber enriquecido a sus colaboradores”.
La pesada tarea de dirección y organización impuesta por el Sr. Barthe, ha sido secundada en la última época con la dedicación empeñosa de sus hijos, los señores Jorge, Rodolfo, Raúl, Adolfo y Aníbal Barthe.
Jorge hace 20 años que coopera en la acción de su señor padre; Rodolfo estudia ingeniería en los Estados Unidos, y Adolfo perfecciona su carrera comercial en Francia.
Don Domingo Barthe cree que con la ayuda de sus hijos hará perdurar su obra en el país de su adopción, que es la patria de aquéllos, y de este modo espera que las energías iniciales se intensifiquen y amplíen sin necesidad de incorporar elementos nuevos, para mayor integridad de los prestigios conquistados en la acción hecho, con cuya fuerza dinámica quedan orientados hacia rumbos de la acción venidera.
Una de las observaciones más interesantes que pueden hacerse sobre esta vida de labora, es la de que durante su transcurso se ensayaron diversos géneros de actividades y de empresas sin que haya memoria de que fracasara una sola. Mucha debía ser la prudencia y la reflexión previa del Sr Barthe al abordar el estudio de las cuestiones que su imaginación infatigable le brindaba; pero más hay que creer en que su perseverancia y su entereza de ánimo lograron desembarazarle de obstáculos el camino a recorrer.
Una de las iniciativas que le brindó mejores resultados fue la del servicio de vapores de pasajeros y de carga.
En el año 1886 inició su empresa de navegación con un solo vapor, el Cornejo, exclusivamente dedicado al transporte de yerba mate. Al año siguiente adquirió el vapor Edelira, que aún después de 19 años realiza la misma carrera; esta embarcación reúne comodidades para pasajeros y carga.
Después de haber adquirido la chata Reina, alentado por el éxito de su ensayo, mandó construir en los astilleros de la Boca los vapores Triunfo y Anita Barthe, y en el año 1903 agregó a su pequeña flota los vapores Feliz Esperanza, Dolores Barthe y Tembey, que dedicó exclusivamente al servicio de pasajeros y carga entre el puerto de Buenos Aires, litoral argentino y Alto Paraná hasta Puerto Aguirre.
Para el servicio de cargas pesadas adquirió el vapor Emilia Barthe, consttuida especialmente en los astilleros de Escocia, con capacidad para 1000 toneladas y las chatas Primera, Misiones, Posadeña y Pirapitay, como también los remolcadores Jorge y Rodolfo.
En el deseo de establecer una línea regular de pasajeros y carga directa, entre este puerto y el de Asunción, mandó construir en Inglaterra los vapores Formosa y Humaitá, que iniciaron su carrera en el año 1911 y la continúan sin interrupción hasta la fecha, siendo el vapor Formosa, uno de los más rápidos de los que hacen ese itinerario.
Fue el Sr Barthe el primer armador que mandó construir en el país vapores con máquinas de explosión para consumo de petróleo.
En el año 1914 botó los vapores Ayolas y Puerto Itatí, de 500 toneladas, con dos motores de 140 caballos cada uno, de 240 revoluciones por minuto y un consumo de 290 gramos por caballo efectivo y por hora, resolviendo así el problema de la economía en el consumo de combustible, tan necesario en estos tiempos, en que el carbón ha llegado a precios enormes.
Estos vapores son los primeros de su importancia y porte, que hayan subido el Salto de Apipé, problema que parecía sin solución hasta que se empleó el nuevo sistema de navegación.
Además de los buques y vapores mencionados, cuenta la empresa con ……… y lanchas que desempeñan servicios auxiliares, como también algunas embarcaciones de poco tonelaje que hacen el camino hasta Posadas.
La flota del Sr. Barthe, de 140 toneladas de registro en su comienzo, ha llegado en la actualidad a un total de 5000, con un valor aproximado de 2.000.000 de pesos, que ha alcanzado con su propio capital no movido del país.
Los diversos itinerarios que siguen los vapores y que deberán seguir durante todo el año, son los siguientes:
Formosa y Humaitá: salen todos los martes del puerto de Buenos Aires, y de Asunción, con escalas en los intermedios.
Anita y Dolores Barthe: los jueves, alternativamente entre Buenos Aires y Posadas, con escalas.
Tembey: con salidas fijas todos los martes, entre Asunción y Villa concepción y escalas.
Edelira, Feliz Esperanza y Bell: sirven la línea de Posadas y escalas hasta Puerto Aguirre.
Buques para carga solamente, con salidas regulares y tarifa reducida, para todos los puertos del Paraná y Alto Paraná.
Las oficinas de la empresa de navegación se hallan establecidas en esta capital, calle Reconquista 446.” 

Texto copiado de um post publicado por Alfonso R. Arrachea, de Posadas, Misiones, Argentina, em 06 de setembro de 2026.